“La infancia no siempre es sinónimo de alegría. También ahí duelen cosas que necesitan ser escuchadas.”
La infancia y la adolescencia son etapas de enorme sensibilidad, transformación y descubrimiento. Pero también pueden ser momentos en los que surgen miedos, dificultades emocionales, cambios de comportamiento o desafíos que los niños, niñas y adolescentes no siempre saben cómo expresar con palabras.
La terapia infantil y juvenil ofrece un espacio seguro, cercano y adaptado a su etapa evolutiva, donde pueden sentirse escuchados, comprendidos y acompañados emocionalmente.
Trabajar desde edades tempranas no solo ayuda a aliviar el malestar actual, sino que también fortalece su autoestima, sus habilidades emocionales y su forma de relacionarse con el mundo.