Es una pregunta que muchas personas se hacen en silencio. A veces creemos que para acudir al psicólogo tiene que pasar algo “muy grave” o que debemos “aguantar un poco más”.
Pero la realidad es que no hay un único momento correcto para comenzar un proceso terapéutico.
Hay muchos, y todos son válidos si lo que sientes te está afectando.
A veces, lo que más nos frena a ir a terapia no es la idea de hablar, sino el miedo a encontrarnos con lo que sentimos. Pero muchas de esas resistencias no son verdades absolutas, sino formas de protección que nuestra mente activa para evitar el dolor. Reconocer esto no nos hace débiles, nos hace más humanos.